La terapia online ha demostrado ser igual de efectiva que la presencial en la mayoría de los casos.
Aunque son muchas las personas que temen no poder ganar confianza a través de una pantalla, una vez que lo pruebas te das cuenta que es la presencia, calidez y cercanía, la que permite establecer un buen vínculo terapéutico.
Y, el hecho de poder estar en tu lugar seguro durante la terapia (en tu casa, tu taza, tu infusión, tu manta, tu sofá, lo que sea…), en muchas ocasiones favorece el trabajo terapéutico.