Es probable que al leer la palabra permiso hayas pensado que es un post de crianza, y es que es en la infancia que se castra el derecho de ser, pero en realidad durante toda la vida estamos en relación con el permiso. Y hoy la reflexión va por ahí…
¿Te das permiso para sentirte como te sientes? Sin juicios, ni reproches internos. Esta reflexión nace del hecho de que hace más de 2 meses que no escribo por aquí. Y es que la última vez que lo hice, se me borró la entrada cuando ya estaba terminada, y eso me frustró muchísimo. Es cierto que también he estado depositando mi poco tiempo libre y energía en un proyecto muy especial que al fin verá la luz el próximo mes de setiembre, y del que os hablaré más en otra ocasión, la primera Mommune de Mallorca.
Lo que quiero decir es que en otro momento de mi vida me hubiera machacado mucho a mí misma por ello. Justificando mi actitud crítica desde la responsabilidad, y el discurso interno sonaría algo parecido a: debería publicar con más frecuencia y cierta periodicidad, no debería dejar que un error informático bloquee mi creatividad, tengo que sacar tiempo para todo, no ahora solo la Mommune, soy autónoma y mi trabajo depende de cuánto me dé a conocer y comparta en el blog y por redes sociales, etc. etc. ¿Reconoces en ti un discurso similar a este?
En cambio, ahora sé que tengo derecho, sí, derecho. Tengo derecho a bloquearme, tengo derecho a hacer una pausa cuando algo me supera, tengo derecho a cambiar mis prioridades, tengo derecho a descansar… En definitiva, tengo derecho a darme permiso. Y qué sanador que resulta el hecho de permitirnos. No estoy diciendo que pasar de todo y mirar hacia otro lado sea sano, ni mucho menos. Eso sería desconectarse y evadir la realidad. Y de lo que yo estoy hablando es de estar conectada, genuina y profundamente con mi sentir, siendo consciente de ello y dándole permiso para que se exprese, sane, madure, o lo que sea que está siendo necesario. Respetando también mi propio tiempo. Y con ese proceso, el retorno a la productividad (o a lo que sea que pongas en pausa por tu sentir del momento) será más empoderado, habrá habido una transformación, el avance será auténtico.
Y tú, ¿te das permiso para decir y hacer lo que necesitas, y hacerlo el tiempo que para ti sea necesario? Tómate un momento para reflexionar tu respuesta. Cierra los ojos y haz un scanner de las áreas principales de tu vida, conecta con cómo te sientes en cada una de ellas y revisa si estás actuando según lo que necesitas (que puede ser muy distinto de lo que querrías). Y si la respuesta es no, entonces pregúntate ¿dónde no sientes el permiso? Recuerda, en realidad tenemos el derecho de ser, de nacimiento.
Y con ello aprovecho para terminar con una invitación hacia el hacer para con las nuevas generaciones, no sólo mamás y papás, personas del ámbito educativo, sino toda persona lectora (porque seguro que en mayor o menor medida te relacionas con niños y niñas): DÉMOSLES PERMISO A SENTIR y respetemos sus tiempos. Si le pongo un límite a mi hijo cuando es algo que el quería, tiene derecho a llorar o rechistar porque mi NO, ha despertado en él emociones de enfado, impotencia, tristeza (o lo que sea). Si nace un/a hermanito/a, tiene derecho a sentirse atemorizado por perder la atención y el amor de los padres (aunque nosotras sepamos que eso no va a pasar), tiene derecho a estar nervioso/a por la incertidumbre de cómo serán las cosas ahora que somos una más en la familia, y cuánto tiempo necesitará para normalizar la nueva realidad de hermano/a mayor también es único. Si hemos estado todo el día en la playa con amigos, jugando y sin hacer siesta, tiene derecho a estar irritable en el camino de vuelta a casa. Y así mil ejemplos más.
Todas las personas tenemos derecho a sentirnos como nos sentimos, y actuar de manera que cuide nuestro sentir. No se trata de que aprendamos (todavía más) a encajar en lo que debería ser. Sino que el trabajo está en desmontar aquellas creencias que adquirimos cuando éramos pequeñas respecto al permiso. El mundo será un lugar más agradable si nos volteamos a deconstruir la realidad de nuestra infancia en lugar de perpetuar lo que nos hicieron, siendo igual de inconscientes e irrespetuosos con el sentir de los/as niños/as de hoy. Gracias.
Los temas que voy exponiendo en este blog sé de buena tinta que son cambios revolucionarios que implican un trabajo personal. Aquí lo que intento es abrir, al menos, el espacio a la reflexión. Eso ya es mucho. Y si mis palabras calan en ti, pero sientes que no sabes cómo hacerlo, recuerda que aquí estoy para acompañarte en el proceso, si te animas.
Psicóloga y terapeuta Gestalt en Mallorca. Sesiones individuales, de pareja y familiares. Consulta online y presencial. Talleres para niños y padres.