La piscina semiolímpica me transporta a sentir paz, serenidad y una sensación de seguridad de que «todo va a ir bien». Obviamente no es que crea que estar en remojo, tomando cloro por todos los poros de mi cuerpo tenga ese efecto. Se trata de una memoria que se activa al practicar este deporte en estas condiciones. Y me he animado a escribir sobre ello aquí, porque saber qué acciones activan nuestras memorias de bienestar es un súper-poder del que cualquiera puede beneficiarse. Y del mismo modo, conocer qué contextos disparan nuestro miedo y ansiedad, es una información súper valiosa para cuidarnos.
En mi caso, la natación tuvo un lugar especial durante mi año de formación en Reino Unido. Estudié en Gales un postgrado de Juego Terapéutico, y durante mi estancia me alojé en una residencia de estudiantes. Con la particularidad que era una residencia sólo para máster y doctorado, y teníamos incluso pisos para familias. Y ahí, el grupo de amistad que formamos, que nos llamábamos Familia Británica (pues había gente incluso de México y Brasil), era un grupo deportista, sano y empático. Fue precioso sentir un entorno de cariño y compañía, en el que la influencia que recibía era para hacer entrenamiento funcional juntos, aprender telas aéreas, e ir a la piscina a practicar y mejorar la técnica de nado. Y las quedadas para cenar juntos, siempre eran acompañadas de largas horas de charla y juego de mesa, sin ninguno beber alcohol ni fumar.
Y comparto esto también para poner foco en la importancia del entorno en el que nos movemos. Con eso no quiero decir que si nos relacionamos con gente tóxica eso nos excuse para no cuidar(nos) o no respetar(nos). De hecho fui criada en la libertad de elección de mis amistades, con mucho peso en la responsabilidad personal. Sin embargo, ahora sé que estar en un entorno dañino, cuando menos, drena tu energía, y dificulta alimentar nutrir otras áreas que sí cuidan. Y con eso no quiero decir tampoco que haya malas personas y buenas personas. Soy una gran defensora de que todas las personas somos buenas y que, las que se portan mal, se han quedado atrapadas en el/la niño/a que fueron y sus heridas.
Psicóloga y terapeuta Gestalt en Mallorca. Sesiones individuales, de pareja y familiares. Consulta online y presencial. Talleres para niños y padres.