De entre todos los temas de los que me apetece escribir en este blog creo que no podía empezar con nada mejor. «Vale más hecho que perfecto», es la frase que me empuja a empezar este proyecto de una vez. Hace años que deseo publicar algo así, pero siempre encontraba excusas para dejarlo de lado o postergarlo… Y aquí estoy ahora, haciéndolo, sin tener muy claro cómo quedará o continuará. Simplemente pasando a la acción.
Soy una persona muy sensible (lo que hoy en día se conoce como PAS), y buscadora. Así, uniendo un interés genuino y profesional, estoy constantemente cuestionando las cosas que observo, pienso y siento. Y lo que deseo en este blog es sencillamente eso, expresar y compartir mis propias reflexiones, siendo la escritura de éste sanadora en sí para mí, y confiando en que su lectura pueda ser inspiradora para otras personas, como tú.
Ahora que ya sabéis quien está al otro lado de estas palabras, quisiera volver al tema de hoy: «Vale más hecho que perfecto». Lo pongo entre comillas porque es un dicho de mi maestra, terapeuta y mentora, Ruth Arias, y se ha vuelto un mantra en mi vida. Cuántas cosas he dejado de hacer porque sentía que no las haría bien, seguro que tú también, ¿verdad? Y además, ¿quién define qué está bien? ¿Dónde está el baremo de bien o mal? Desde la educación respetuosa se invita a sustituir los «muy bien» sobre el resultado de lo que hacen los niños y niñas, por reflexiones sobre el proceso que han experimentado. El motivo es que así, permites que pongan la atención en sus sensaciones internas, en lugar de estar centrados/as en las reacciones de los demás. Verdaderamente tendríamos una sociedad distinta si todas las personas hubiéramos aprendido en la infancia más sobre autoconciencia y menos sobre responder a expectativas externas.
En este blog veréis que continuamente hago referencia a conceptos y actitudes típicas de la crianza consciente, pero no porque mi intención esté en dirigirme a madres y padres únicamente, sino porque soy mamá de un niño de 2 años y mi atención está puesta, más que nunca, en ello. A veces, es una vivencia con mi hijo la que despierta una reflexión profunda, y otras, simplemente encuentro en el marco de la educación respetuosa una explicación sencilla, o reveladora, a reflexiones complejas.
Y siempre, esos pequeños matices son extrapolables a la realidad que vivimos todas las personas, de cualquier edad.
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Psicóloga y terapeuta Gestalt en Mallorca. Sesiones individuales, de pareja y familiares. Consulta online y presencial. Talleres para niños y padres.