julio 23, 2026
8 min de lectura

Una mirada amorosa a la envidia y los celos

8 min de lectura

Desde que decidí que me ponía en acción con esta idea de escribir un blog han pasado por mi mente muchos temas de los que me apetece reflexionar en este espacio. Y siempre van seguidos de cuestionamientos: ¿no es algo obvio? Pero yo no soy psicóloga especialista en dicho tema específicamente…, ¿será demasiado lo que quiero compartir? (demasiado impactante, demasiado radical, demasiado personal…)

Y es que, por encima de profesional de la psicología, soy persona. Entonces, como humana que soy, tengo también mis «marcas» de infancia (traumas, condicionamientos, etc.) y éstas se ponen de manifiesto al exponerme, como lo hago por ejemplo aquí. Lo que sí es diferente en mí (y en todas aquellas personas que han hecho trabajo psicoterapéutico personal) es que soy consciente de mis miedos y limitaciones, puedo identificarlas con mayor facilidad cuando se ponen en juego, y he aprendido un puñado de recursos prácticos (cognitivos, comportamentales, y espirituales) que me ayudan a suavizar la intensidad con la que se activan, así como a mitigar el efecto que producen en mi día a día.

Por eso me apetece terminar de romper el hielo contigo, lector/a, con esta reflexión tan poderosa y, tal vez, extravagante: POR EL PLACER DE DARME PLACER. Sí, has pensado bien, me refiero a la masturbación. Como adolescente descubrí la pornografía, como todos. Pero por poco que empecé a escuchar mi propio cuerpo me di cuenta de que, aunque era eficaz para lograr un orgasmo, no me sentía cómoda con esos videos. Entonces probé la literatura erótica que me permitía darle mi propio tinte al asunto, sin embargo, el hecho de tener que estar leyendo a mí no me permitía centrarme en el placer al 100%. Así, entrené mi mente para elaborar mis propias fantasías: así podía tener los ojos cerrados y estar, todavía un poquito más, presente en mi cuerpo. Sin embargo, con el tiempo me di cuenta de que, en las fantasías siempre estoy acompañada, y la narrativa se basa en lo que yo ofrezco o en lo que yo recibo del otro…

Quizás te estás preguntando a dónde voy con esta explicación, el por qué de este tema en un blog de reflexiones psicológicas… La cuestión es que desde pequeños (ya expliqué en el primer post que hago continuamente referencia a la crianza infantil) nos enseñan a satisfacer al otro: dale un beso a la abuela anda, no me quieres dar un abrazo…pues me pongo triste, no me gusta que tires las cosas (como si su hacer tuviera que estar guiado a agradarme…), etc. Y de esta manera terminamos desconectándonos de nuestras propias necesidades, porque nuestra atención está puesta en percibir qué quiere la otra persona, y en «hacerla contenta». Consecuentemente, también desarrollamos la actitud de esperar que sea otra persona la que cubra nuestras necesidades (pues no me queda tiempo, o energía para mí, si me estoy encargando de ti, además, ¿dónde queda el equilibrio sino?). Quedando todos condenados a ser co-dependientes.

Básicamente esta es la crítica a la educación convencional que todos conocemos, transformar este automatismo es el pilar y motor de la crianza consciente. Pero la revolución de la educación respetuosa la explicaré en otra entrada. Hoy me interesa mostrar el camino de vuelta a nosotros. O más bien el resultado de ese regreso. Y es poder masturbarte con la única imagen en mente de estar dándote placer a ti misma (persona, ya seas hombre o mujer). Te invito a que lo preubes, y observes tus sensaciones con ello… Quizás te resultará súper extraño o incómodo la primera vez, es normal, es algo que va en contra de todo lo aprendido. Pero si lo trasciendes, es decir, si lo pruebas varias veces, y vas más allá de la incomodidad inicial, quizás te sorprenda la sonrisa que se te dibuja en el rostro por estar dándote amor (y placer) con la intención de amarte a ti.

Y si por el contrario, en lugar de hacerte sentir feliz y gozosa, te despierta emociones de rabia, pena y/o rechazo… Bueno, entonces tienes ahí un indicador de cómo está tu autoestima. Quizás es la evidencia que necesitas para empezar un proceso psicoterapéutico. O si ya estás trabajando en ello, pues aquí tienes una práctica maravillosa para ir baremando tu progreso en cuanto a la autoaceptación y la autovaloración.

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    Crianza Consciente, Laura

    Psicóloga y terapeuta Gestalt en Mallorca. Sesiones individuales, de pareja y familiares. Consulta online y presencial. Talleres para niños y padres.

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